La estrategia 90-90-90 contra el VIH

Revista Página 12, 04 de Agosto de 2014
El objetivo, acordado en la última Conferencia Internacional de Sida, pretende que la mayoría de los afectados tenga un nivel indetectable del virus. Denuncian que la “criminalización del VIH” en algunos países contribuye a extender la epidemia.

“90-90-90.” Esto se acordó en la 20ª Conferencia Internacional de Sida que se celebró en Australia. Se trata del requerimiento de que por lo menos el 90 por ciento de quienes están infectados lo sepa; de que, de quienes lo sepan, por lo menos el 90 por ciento se trate, y de que, de quienes se traten, por lo menos el 90 por ciento logre un nivel de virus mínimo, indetectable.

Este objetivo fue planteado por la OMS para 2020 y “si se logra, el HIV/sida habrá dejado de ser un problema de salud pública, porque las trasmisiones del virus caerán”, afirmó Pedro Cahn, ex presidente de la Sociedad Internacional de Sida. Miles de firmas suscribieron la Declaración de Melbourne –“La no discriminación es fundamental para una eficaz respuesta al VIH”– y se denunció la “criminalización del VIH” y la homofobia en países como Uganda y Rusia. Se promovieron los nuevos tests rápidos que permiten diagnóstico inmediato y se debatió una controvertida propuesta para que personas no infectadas que se exponen a situaciones de riesgo tomen antirretrovirales como preventivo. Se presentaron nuevos medicamentos, más fáciles de tomar y con menos efectos secundarios, que corroboran la transformación del VIH/sida en una enfermedad crónica tratable, pero la cura definitiva todavía está lejos.

“Si se logran los tres ‘90’, el resultado será que el 72 por ciento de la población viviendo con VIH estará con el virus indetectable en la sangre”, anticipó Pedro Cahn, ex presidente de la Sociedad Internacional de Sida, en referencia a la Iniciativa 90-90-90, de Onusida, que consideró “un tema sobresaliente en la Conferencia”. La Iniciativa fija plazo hasta 2020. “Bajo esa extensión del tratamiento antirretroviral se producirá sólo una pequeña cantidad de nuevas trasmisiones del virus”, explicó el especialista, y señaló que “en el centro de esta estrategia está el hecho de que el tratamiento antirretroviral tiene eficacia preventiva, ya que reduce la cantidad de virus tanto en la sangre como en el semen; por supuesto que esto no elimina el criterio general que sostiene el uso del preservativo”.

Sin embargo, Daniela Garone –coordinadora de Médicos sin Fronteras en Malawi– advirtió que “de los 35 millones de personas con VIH que hay en el mundo, 19 millones no saben que están infectadas: las que lo saben son menos del 50 por ciento, y hay que elevar esta proporción hasta el 90 por ciento. De los que sí están diagnosticados, sólo el 35 por ciento recibe tratamiento antirretroviral: hay que subir al 90 por ciento. Y de los que sí se tratan, sólo el 75 por ciento cumple el tratamiento con suficiente ‘adherencia’ como para mantener el virus indetectable: también hay que llegar al 90 por ciento. Especialmente en las regiones de alta prevalencia de VIH, como Africa y Asia, es necesario buscar respuestas innovadoras para alcanzar esos objetivos, en un marco en que el Fondo Global contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, que financia más del 90 por ciento de los programas, está reduciendo su disponibilidad de fondos y no alcanza a cubrir más del 30 por ciento de lo que en realidad se necesita”. (La Argentina cubre su programa con fondos propios.)

“Otro tema que se destacó en la Conferencia –agregó Cahn– fue el de la criminalización del VIH que tiene lugar en muchos países.”

–¿Criminalización del VIH? –se asombró, todavía, Página/12.

–Sí. Hay países donde la trasmisión del VIH puede ser penada por la ley, en lugar de entender que en toda relación sexual consentida la responsabilidad de cuidarse mediante el preservativo es de ambas partes y en todos los casos. Esto ciertamente se vincula con la criminalización de las personas por su orientación sexual, que afecta a más de 70 países, como Uganda y Rusia, que también tiene una política muy agresiva para con los usuarios de drogas. Estas políticas han incrementado las epidemias de VIH y de tuberculosis al hacer que los pacientes no vayan a los hospitales a ser atendidos. La penalización de los que viven con VIH, por vía del estigma y la discriminación, hace que se clandestinicen, y así no son alcanzados por el sistema de salud.

Otro tema muy favorecido en la Conferencia fue la nueva propuesta de la OMS para promover el autotesteo del VIH. “La idea es que la persona compre el kit en la farmacia y se haga la prueba en forma parecida a un test de embarazo, en este caso utilizando la saliva”, señaló Omar Sued, director de investigaciones clínicas de Fundación Huésped. El autotest fue aprobado en Gran Bretaña en abril de este año, y Francia anunció su propósito de darle curso antes de fin de año. En Estados Unidos ya fue aprobado hace un par de años como producto de venta libre en farmacias. “En la Argentina, el autotest en saliva todavía no está disponible –observó Sued–, pero hay centros de testeo donde se hacen pruebas rápidas de detección” (ver recuadro).

Si bien se presentaron nuevos medicamentos antirretrovirales, que afianzan la estrategia de mantener al paciente sin síntomas y con el virus en niveles indetectables, la expectativa de lograr la cura propiamente dicha sigue sin cumplirse. No obstante, se presentó el ensayo clínico de un nuevo fármaco, llamado romidepsina, que permite “despertar” las denominadas “células dormidas”: “Sucede que, aun cuando las combinaciones de drogas reducen el virus a niveles indetectables en sangre, de todos modos permanece escondido en células del tejido inmunitario, así que, si se interrumpe el tratamiento, el VIH tarde o temprano reaparece. El fármaco en investigación permite que el virus revele su presencia en esos tejidos, otorgando chances para que un futuro tratamiento pueda llegar a eliminarlo y así, por fin, curar la enfermedad”, contó Sued.

Fuente:  www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-252178-2014-08-04.html

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