Discriminación y prejuicios dificultan lucha contra sida

Los países de Latinoamérica exhiben uno de los niveles más altos del mundo en el tratamiento de personas con el virus del sida, pero la discriminación y la violencia contra los portadores de la enfermedad dificultan su plena erradicación, según especialistas.

“América Latina ha llegado a reportar la tasa más alta del mundo de tratamiento de personas viviendo con VIH (virus causante del sida) pero no representa más de 47 por ciento, nos falta mucho para alcanzar la cobertura universal”, declaró a AFP César Núñez, director de la oficina de la ONU para el sida (ONUSIDA) en la región.

Su colega Ernest Massiah, director de la entidad para el Caribe, sostiene que el tratamiento con medicamentos permitiría eliminar la mortalidad de la enfermedad e incluso reducir la carga viral al punto que el portador del virus deja de ser un foco de contagio.

El problema, indicaron los especialistas, es hacer que las personas acudan a los centros de salud para diagnosticarse y someterse al tratamiento en caso de ser necesario, lo cual enfrenta a muchas personas a los estigmas que rodean el sida.

Los dos participaron en Costa Rica de un encuentro de representantes nacionales de ONUSIDA en América Latina y el Caribe para evaluar los logros alcanzados y dificultades en la erradicación del sida.

“Hay un estigma a la hora de hacer la prueba, a mucha gente le da vergüenza hacerla porque les van a preguntar qué tipo de sexo tuvieron y con quién. En comunidades pequeñas, la gente duda de que la información va a ser confidencial”, explicó Massiah, de Trinidad y Tobago.

Dentro de algunas clínicas se presentan problemas de trabajadores de la salud que tienen actitudes hostiles hacia los hombres homosexuales, el grupo más vulnerable, o hacia la sexualidad de los jóvenes, agrega el experto.

“Hay una violencia de género muy importante dirigida a la diversidad sexual. A diario vemos en la prensa de México a Argentina, casos de muertes muy violentas, donde es evidente que se trata de una violencia con odio” contra los homosexuales, advirtió Núñez, de origen hondureño.

Esa violencia contribuye a dificultar que los grupos vulnerables se sometan al diagnóstico del virus y reciban tratamiento.

Datos de la ONU indican que dos tercios de los contagiados de sida son hombres y el resto mujeres, pero entre ellos los gays son el grupo más vulnerable, seguido de las prostitutas.

En los últimos años se dio también un incremento de la incidencia de la enfermedad en mujeres jóvenes porque suelen tener relaciones con hombres mayores y tienden a ser sumisas y negligentes en el uso de condones.

En 2013 había 1.6 millones de personas con el virus causante del sida en América Latina, con cerca de 94,000 infecciones nuevas cada año. Ese mismo año se calcula que 47,000 personas murieron como consecuencia del sida, según ONUSIDA.

La comunidad internacional se planteó como meta la eliminación del sida para el año 2030, y para alcanzar esa meta en Latinoamérica, un desafío es incrementar la prevención.

“Hacer el tratamiento ha sido importante para salvar vidas, pero el costo aumenta cada año en la medida que ingresan nuevas personas infectadas. Necesitamos intensificar la prevención para reducir el número de personas que se contagian”, destacó Núñez.

Otro desafío que citó es hacer que las personas contagiadas que no están siendo tratadas, acudan a las clínicas a hacer el diagnóstico antes de comenzar a recibir los medicamentos. Para Núñez, lo primero es eliminar la mortalidad por la enfermedad con tratamiento, y el segundo paso, suprimir los contagios con prevención.

“El último cero que necesitamos alcanzar es el de la discriminación, pero ese es el que cuesta más”, admitió.

Fuente “El Nuevo Herald”: http://www.elnuevoherald.com/noticias/mundo/america-latina/article3652146.html 

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