Judit lleva 20 años con VIH: pasó de acompañar a los que morían a enseñar a vivir con el virus

Óscar (26 años y nombre ficticio) entró en una farmacia para hacerse la prueba rápida del VIH la pasada primavera. Le había llamado un amigo para decirle que era lo más recomendable, que otra amiga había dado positivo.

En 20 minutos el análisis le dio a Óscar la peor de las noticias. Tan compungido se quedó que la farmacéutica se ofreció a llamar a la asociación de apoyo a seropositivos de Burgos. Diez minutos después llegaba Judit al rescate.

Dieron un paseo y esta mujer de 54 años, diagnosticada con el virus hace 23, intentó transmitirle al joven atribulado el mensaje de que con VIH también se vive. Varios meses después de aquel día, Óscar reconoce que ninguna otra persona en el mundo le hubiera ayudado tanto como Judit. "Me hacía falta alguien cerca que estuviera en mi lugar. Lo que más me sirvió fue saber que llevaba tantos años así y que estaba perfectamente".

Judit Beltrán de Otalora es la educadora de salud del Programa Pares en Burgos, impulsado por la Coordinadora Estatal de VIH (Cesida), en el que infectados con experiencia prestan su apoyo a personas que acaban de ser diagnosticadas con el virus. El programa también está presente en centros hospitalarios de Sevilla, Murcia, Ferrol o Valencia. Y está a punto de implantarse en el hospital Gregorio Marañón de Madrid. Por las consultas de los educadores seropositivos pasaron el año pasado 300 nuevos diagnosticados en busca de un referente y un paño de lágrimas.

Enseñar a vivir con el virus VIH

Seropositiva desde que un traumatólogo se lo soltara a bocajarro en 1991, nadie mejor que Judit para ofrecer primeros auxilios a Óscar tras recibir el más maldito de los positivos. No está segura ni ella de cómo se infectó. Nunca lo ha sabido a ciencia cierta. Quizás por vía intravenosa, quizás por la sexual. Pero lleva casi treinta años ligada a un virus que le robó en los noventa a muchas de sus amistades y hasta a su pareja. Y que le ha llevado a convertirse en una activista de la lucha por la supervivencia y la no estigmatización de los seropositivos.

En 2013 se diagnosticaron en España 3.278 nuevos casos de VIH, un 2,1% más que en 2012 "Me especialicé en despedir amigos. Me pasé horas junto a las cabeceras de sus camas en el hospital. Lo cierto es que llevo acompañando a gente con VIH toda la vida. Y ahora trabajo enseñando a aprender a vivir con el virus".  

Dos días en semana, los martes y los jueves, Judit abre su despacho en el Hospital Universitario de Burgos. No lleva bata, "porque ahora estoy a este lado de la mesa, pero puedo estar al otro en cualquier momento", explica. Pero lleva siempre encima el teléfono del Programa Pares en modo disponible. "Muchas de las consultas que me hacen tienen que ver con la ansiedad y las preocupaciones y las tienen que hacer en el momento", justifica. 

Judit entiende su función como complementaria a la de los facultativos y le gustaría que un acompañamiento similar lo tuvieran pacientes de otras muchas enfermedades crónicas. "El médico te impone mucho, sobre todo al principio. Quieres hacerle muchas preguntas, pero te bloqueas cuando estás delante de él. Además él te habla de diagnósticos, pero no baja al nivel emocional porque no dejaría de poner el hombro". Para eso se ofrece ella, sobre todo durante el primer mes: "el más duro porque es el que recibes el primer susto, las malas noticias, cuando tienes pocas defensas, todos los miedos, todas las dudas y piensas que te vas a morir de esto".

Universitarios y amas de casa

En lo que va de año Judit ha atendido a 27 diagnosticados con VIH en su consulta. La mayoría se infectan ahora por transmisión sexual, y casi todos son hombres, aunque alguna mujer hay. Cada vez son más jóvenes y son muchos los diagnósticos tardíos. Idéntica foto fija del VIH en España saca el balance que el Ministerio de Sanidad publicaba la semana pasada: en 2013 se diagnosticaron en España 3.278 nuevos casos de VIH, un 2,1% más que en 2012. Y casi la mitad de ellos, un 46,6%, eran diagnósticos tardíos. 

Judit opina que las campañas no están siendo todo lo efectivas que pudieran ser, porque la sociedad todavía relaciona el VIH con los grupos de riesgo y no lo vincula a las conductas o prácticas de riesgo.

"El Sida lo identificamos con putas, maricones y yonkis y, como no nos vemos reflejados, pues no nos hacemos la prueba. Tendríamos que identificarlo con prácticas de riesgo", defiende. Tampoco ayuda que los medios de comunicación enfoquen siempre a los enfermos en estado más crónico, "porque la sociedad baja la guardia al no verse reflejada". Mientras, por su despacho del hospital lo mismo ve pasar "a universitarios que sacan 8,6 en un examen de matemáticas" como al ama de casa de pueblo que enviudó "porque a su marido, un señor estándar, no le detectaron el virus a tiempo".

Ha pasado medio año desde que Judit y Óscar se conocieron en la farmacia. Durante los primeros meses él la "bombardeaba" a llamadas. "Le preguntaba de todo, y a cualquier hora. Cómo me iba a afectar la medicación, cómo iba a ser mi relación de pareja a partir de ahora, si esto se llegaba a asumir". Ahora Óscar recibe tratamiento y tiene las defensas por encima de lo que se considera peligroso. "No tengo ningún síntoma, pero tengo que tomarme la pastilla a diario, algo que cuesta entender. Y es que el virus está ahí. Ya me lo advirtió Judit, quién sobre todo me ayudó a ver que se puede vivir una vida normal con VIH y que no te queda otra que tirar para adelante".

Fuente 20 Minutos: http://www.20minutos.es/noticia/2309948/0/proyecto-pares/vih/judit-oscar/ 

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