Para cambiar el paradigma del VIH

Argentina adhirió al nuevo paradigma internacional, que propicia el tratamiento sin esperar a que bajen las defensas.

Desde la Sociedad Argentina Interdisciplinaria de Sida proponen modificar la ley para que los análisis preocupacionales se realicen tras la inserción laboral.

También, una vuelta de tuerca para que las obras sociales cumplan con su obligación de proveer medicamentos.

“Ahora que estamos mejor, queremos que nos dejen trabajar”, es el reclamo que, con ocasión del Día Mundial del Sida, formuló un representante de la gente con VIH: están mejor porque los tratamientos actuales dan resultado y son accesibles, pero no los dejan trabajar porque muchos empresarios, en los análisis preocupacionales, detectan clandestinamente el virus y niegan la oportunidad laboral. Desde la Sociedad Argentina de Sida proponen modificar la legislación para que el preocupacional se haga cuando la persona ya obtuvo el puesto. También proponen otro cambio: que, cuando una obra social o prepaga no otorga la medicación, el paciente pueda obtenerla directamente del Estado, que a su vez accionaría contra la institución infractora. Por su parte, el director de Sida de la Nación anunció la adhesión de la Argentina “al nuevo paradigma internacional, que consiste en propiciar el tratamiento para todas las personas con VIH, sin esperar a que bajen las defensas”.

“El problema fundamental que atraviesa hoy la epidemia es social –sostuvo Hernán Aguilar, presidente de Familiares, Amigos y Personas viviendo con VIH/sida y protesorero de la Sociedad Argentina Interdisciplinaria de Sida (Saisida)–. El tema médico está hasta cierto punto resuelto, los medicamentos se consiguen y, si uno adhiere al tratamiento, puede vivir normalmente. Lo que queremos es que se permita a la gente con VIH trabajar. En otra época pudo ser que los empresarios tuvieran miedo a que la persona con VIH se enfermara en cualquier momento, pero ahora, cuando eso ya no pasa, siguen haciendo análisis preocupacionales de manera inconsulta.”

El anteproyecto de ley que Aguilar y Carlos Fiorentino elaboraron y presentaron en el Congreso Internacional de Sida establece que “los análisis preocupacionales se pueden hacer sólo en instituciones públicas, ya que en esos lugares se exige el consentimiento informado; además el examen debe hacerse después de que la persona fue aceptada para el trabajo y no antes; de este modo, si el empresario no lo contrata tendrá que justificar por qué”, explicó Aguilar.

Juan Carlos Cisneros, presidente de Saisida y jefe de terapia intermedia en el Hospital Muñiz, subrayó que el cambio en el preocupacional “forma parte de una propuesta de modificar la Ley 23.798, de sida, que se aprobó en 1990. Otro cambio importante consistiría en que, cuando una obra social o prepaga no otorga el tratamiento al que está obligada por ley, el paciente pueda pasar directamente al Estado, que se haría cargo de accionar contra la institución incumplidora. Sobre todo en ciudades pequeñas, muchas personas tienen problemas para recibir la medicación de su obra social y el tratamiento queda en un vacío, ya que el Estado no se lo da porque tiene obra social”.

Por lo demás, y para el próximo año, “un punto clave es lograr el testeo masivo, es mucho más fácil hoy con los análisis casi instantáneos, que dan el diagnóstico en 20 minutos. Los gobiernos de la Ciudad y de la provincia de Buenos Aires lo están ofreciendo y también organizaciones de la sociedad civil. Hoy es posible hacerle la prueba a gente a la que no le gusta ir al hospital”, señaló Cisneros.

La importancia del testeo se subraya porque “de entre 100.000 y 110.000 personas que se calcula viven con VIH en la Argentina, sólo el 70 por ciento están diagnosticadas; de ellas, 60 mil están bajo tratamiento”, precisó Carlos Falistocco, titular de la Dirección de Sida y ETS del Ministerio de Salud de la Nación. “Además de ofrecer a todos el diagnóstico, adherimos al nuevo paradigma internacional, que consiste en propiciar el tratamiento para todas las personas con VIH, sin esperar a que bajen las defensas. Hasta hace poco se establecía un ‘corte’, según la cantidad de linfocitos CD4 en la sangre, pero hoy proponemos el tratamiento para toda persona infectada que quiera hacerlo, como lo plantea la ‘Meta 90-90-90’” (ver nota aparte).

Falistocco precisó que, de acuerdo con los datos que la Dirección de Sida da a conocer hoy, “la proporción de hombres con VIH aumentó respecto de años anteriores, llegando a dos por cada mujer: esto puede vincularse con el éxito de las campañas de testeo en varones: el testeo en las mujeres siempre fue mayor porque suele hacerse durante el embarazo”.

“En cuanto a las poblaciones más vulnerables, en hombres que tienen sexo con hombres la proporción de VIH sigue siendo elevada: entre 12 y 15 por ciento; este año hicimos una encuesta más representativa que en años anteriores, siempre con participación de la Asociación Civil Nexo”, contó Falistocco. “Entre las mujeres trans, una de cada tres está infectada”, agregó.

“En cuanto a las trabajadoras sexuales, la proporción sigue por debajo del 5 por ciento, de acuerdo con la encuesta efectuada con participación de la entidad Ammar” (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina), continuó Falistocco, y “entre la población general, la proporción de personas con VIH es del 0,4 por ciento”, precisó, antes de comentar que “acaban de cumplirse 15 años del funcionamiento exitoso de la línea “Pregunte SIDA” (0800-3333-444) y de señalar que “por supuesto, se mantiene el criterio que, para prevenir la transmisión, subraya el uso del preservativo”.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-260984-2014-12-01.html

 

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