Un estudio en Uganda sugiere que el VIH puede ser menos infeccioso de lo que se creía durante la fase de infección aguda

El análisis de los datos de una cohorte de Rakai (Uganda) concluyó que apenas el 5% de las transmisiones del VIH en el África subsahariana se producirían durante la fase de la infección temprana.

 La probabilidad de que el VIH se transmita durante la fase aguda de la infección podría no ser tan elevada como se pensaba inicialmente, según los hallazgos de un estudio de una cohorte retrospectiva en Rakai (Uganda) y publicado en la revista PLoS Medicine. De confirmarse estas conclusiones, podría significar que la estrategia de tratamiento como prevención sería incluso más eficaz –al menos en el África subsahariana– al ser menor la posibilidad de que se produzca la transmisión del virus antes de que la persona con VIH empiece el tratamiento.

Durante la fase denominada de infección primaria (los primeros 6 meses después de haber adquirido el virus) la carga viral alcanza sus niveles máximos y posteriormente, al desarrollarse una respuesta inmunitaria específica, vuelve a bajar hasta alcanzar un valor de equilibrio en torno al cual se puede mantener durante años. Como la probabilidad de transmisión está relacionada con la carga viral, es más elevada durante la primoinfección que durante la fase de infección crónica y suele considerarse que un elevado porcentaje de las nuevas infecciones están relacionadas con personas en dicha fase.

Determinar la capacidad de transmisión del virus durante la fase aguda de infección por VIH resulta muy complicado y sólo un estudio, en el que participaron parejas heterosexuales en Rakai (Uganda), lo ha determinado de forma directa. Este nuevo estudio realizó dos diferentes análisis adoptando dos enfoques complementarios para determinar el riesgo adicional de transmisión durante la fase de infección aguda.

En el primer análisis se emplearon datos del estudio Rakai, pero se tuvieron en cuenta diferencias que habían sido ignoradas en otros estudios. El segundo análisis estimó el riesgo de infección a partir de las mediciones de los niveles de viremia durante la fase de infección aguda. Ambas estrategias de análisis revelaron que el riesgo de transmisión del VIH efectivamente es mayor durante la fase aguda que durante la crónica, pero la cantidad de riesgo adicional durante la fase de primoinfección equivale únicamente a la capacidad de infección de ocho meses adicionales de fase crónica. En contraste, las estimaciones más citadas sobre este riesgo sugerían que la capacidad de infección durante la fase aguda de la infección equivaldría al riesgo de 31 a 141 meses extra de infección crónica.

Estos resultados son relevantes para el diseño de estrategias para detener la epidemia, ya que uno de los grandes retos para acabar con el VIH es realizar el diagnóstico y tratar a las personas antes de que transmitan la infección a otras personas. Se consideraba que uno de los grandes problemas a los que se enfrentan los programas de “tratamiento como prevención” sería justamente este retraso en el diagnóstico y tratamiento de las personas infectadas, ya que existían pocas probabilidades de prevenir los casos de transmisión durante la fase de infección aguda. Por este motivo, se había llegado a cuestionar si dicho enfoque de “tratamiento como prevención” serviría realmente para evitar una gran parte de los casos de VIH. Sin embargo, este nuevo análisis sugiere que la contribución de las personas en esa fase de primoinfección es menor de lo que se pensaba.

A pesar de que estos resultados resultan esperanzadores, no debe olvidarse que proceden del análisis epidemiológico de una cohorte de parejas heterosexuales de una zona concreta y que probablemente no sean generalizables a otras regiones mundiales o incluso a otras poblaciones. En este sentido, es interesante recordar que mientras que un estudio en África indicaba que la virulencia del VIH había disminuido, los datos procedentes de países desarrollados indicaban justamente lo contrario, un aumento de la virulencia del virus y esta aparente contradicción podría explicarse por las diferentes condiciones sociales y sanitarias que ejercerían diferentes presiones evolutivas sobre el virus en esos dos entornos.

Fuente: HIVandHepatitis/Elaboración propia (gTt)

Referencias:  Bellan SE, Dushoff J, Galvani AP, and Ancel Meyers L. Reassessment of HIV-1 Acute Phase Infectivity: Accounting for Heterogeneity and Study Design with Simulated Cohorts. PLoS Medicine. March 17, 2015.

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