Pueblo aymara y VIH en Chile: incógnitas y certezas

Los primeros datos de un estudio de caracterización de personas aymara con VIH del Hospital de Arica, Chile, indicarían que las mujeres de ese pueblo mayores de 50 años estarían en mayor vulnerabilidad y que, en general, los aymara se diagnosticarían tardíamente por barreras de acceso al test.

Ana Miles Constenla es una médico de familia uruguaya que hace 11 años trabaja en Arica, una ciudad al extremo norte de Chile. Actualmente forma parte del equipo de la Unidad de Atención y Control en Salud Sexual (UNACESS) del único hospital público que acoge a las personas con VIH de toda la zona de Arica y Parinacota.

Miles, conocida popularmente entre sus pacientes como la “doctora del pueblo”, desarrolló un interesante trabajo de interculturalidad en salud en los consultorios de atención primaria de la ciudad y ahora es parte del directorio nacional de la Corporación SIDA Chile, una ONG que agrupa a profesionales del sector público dedicados a la respuesta a la epidemia.

No sorprende, entonces, que ella haya tomado la iniciativa de hacer el primer levantamiento de información sobre las personas aymara con VIH que se atienden en el Hospital de Arica, ya que  existe evidencia epidemiológica de que las personas de ese pueblo tienen más riesgo de morir por causas asociadas al sida que la población no indígenas, tal como Corresponsales Clave alertó en un artículo reciente.

Con apoyo de Rodrigo Novoa, egresado de antropología de la Universidad de Tarapacá, revisó el 50 por ciento del total de 600 fichas clínicas de la UNACESS. Aplicó una metodología para identificar casos aymara a partir del apellido y del cruce de las bases de acreditación estatal de personas indígenas.

Para Ana Miles los resultados de esta primera caracterización son alarmantes, proveen algunas certezas y generan algunas incógnitas.

Corresponsales Clave: Ana, ¿por qué te animaste a hacer este estudio?

Ana Miles: La idea es lograr caracterizar a la población (aymara). Si bien todavía estamos lejos de eso, creo que hay que terminar el estudio (…). Por ejemplo, respecto al tratamiento; si bien uno tiene la impresión que una vez comenzado el tratamiento, manejan cifras indetectables (de virus en sangre), buen (conteo de células) CD4 y tienen buena adherencia, la verdad es que cuando se cruza el tema (del uso) de drogas, de la pobreza y el tema de la tuberculosis con la variable indígena, es nefasto. Con los resultados, uno tiene la impresión que (los aymara) son a los que les va peor. Eso es lo que tengo claro. Creo que hay cosas que se cruzan y uno es el tema del acceso a la atención. Y una cosa que no se vio en el estudio, pero creo que hay que revalorar, es el diagnóstico tardío en población aymara. Creo que puede haber un diagnóstico más tardío respecto a la población general, pero por el acceso.

CC: En el caso de los aymara con VIH, ¿son más hombres o mujeres?

AM: Son más hombres que mujeres. Eso está igual (que la población general). Lo que sí, (hay) algunos datos que me llamaron la atención. Por ejemplo, el caso que las mujeres aymara ganaban en el consumo de pasta base (de cocaína) respecto a los hombres. Y lo otro es el tema de la población envejecida. En las mujeres (aymara), también eran más las mayores de 50 años. Viene una tendencia más por ese lado.

En términos generales, Miles detalla que los datos indican que los aymara con VIH están en las edades de 20 a 30 años, además de un pico en los mayores de 50 años, que viven principalmente en la zona urbana de Arica, que se declaran en su mayoría heterosexuales y que la vía de infección es la sexual.

CC: ¿Cómo se comportan las personas aymara respecto del tratamiento?

AM: Para mí, si no intervienen otras variables, (la adherencia) es buena. Ahora, si interviene la adicción, ahí ya es mala. (…) He tenido personas mayores, (que) hablan español pero que vienen de zonas rurales, (que tienen al español) como segunda lengua y, sin embargo, tienen buena adherencia y están indetectables.

Miles estima que el diagnóstico tardío puede ser por problemas de acceso al test de VIH y la asociación que hacen los prestadores de salud por la etnia. Por ejemplo, dice “me gustaría saber si el médico que tiene que pedirle el examen, si lo ve aymara y no le pide del examen…”.

CC: ¿Quieres decir que suponen que las personas indígenas tienen conductas más seguras respecto a la sexualidad que los haría menos vulnerables?

AM: O que lo vea como más discreto o poco expresivo. Por ejemplo, una señora aymara trabajadora del Agro (centro de abasto de verduras de Arica), contra una profesora de enseñanza media chilena común; yo estoy segura que a esta (última) le piden el examen y a la otra no. En eso me parece que estamos fallando, porque a estas alturas del partido la señora (aymara) va al consultorio (de atención primaria) igual, pero yo no sé si es en el ofrecimiento del examen donde estamos fallando. (…)hay que pensar por qué hay tanta diferencia en mortalidad con el no aymara.

En vista de este escenario, Ana Miles propone como respuesta al VIH en personas aymara implementar el test rápido, tanto en las rondas médicas rurales como en las campañas de salud de la mujer en los barrios de Arica, en donde ya se ofrece el examen de papanicolau.

El estigma y la discriminación, la situación de la mujer y la violencia basada en género son algunos aspectos que hace falta estudiar en las comunidades aymara. Así como la relación con el establecimiento de salud, el vínculo con la matrona, los enfermeros y demás personal de salud. Estas son algunas incógnitas que plantea Miles para avanzar en la respuesta al VIH en Arica.

Fuente: http://www.corresponsalesclave.org/2015/10/pueblo-aymara-y-vih-en-chile-incognitas-y-certezas.html 

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