El reto de tratar el sida en zonas de conflicto

En los próximos días mundiales de sida, queremos poder celebrar que las buenas noticias llegan a todas las personas VIH-positivas.

Las noticias positivas en torno al VIH/sida se acumulan: el número de personas VIH-positivas que reciben tratamiento ha aumentado drásticamente en los últimos años. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda, desde el pasado julio, diagnosticar y tratar a todo el mundo independientemente de su estado inmunológico; incluso podemos oír voces que por primera vez se atreven a hablar del fin de la epidemia. Lamentablemente, la realidad es completamente distinta en República Democrática de Congo, República Centroafricana o Sudán del Sur, tres países golpeados por conflictos recurrentes que destruyen lo poco que existe. Son contextos donde la prevalencia de VIH va en aumento, solo un puñado de pacientes reciben tratamiento antirretroviral (ARV) y la comunidad internacional mira para otro lado. Contextos que nos obligan a desplegar nuestra imaginación para intentar llegar lo más cerca posible de los pacientes.

Yambio, un distrito situado en el suroeste de Sudán del Sur, cuenta con una de las prevalencias más altas del país (8%) y los servicios de VIH están centralizados en el hospital de referencia, así que la gente que vive fuera de la ciudad tiene que caminar un día entero o más para poder recibir atención. En julio de este año y antes de que la OMS recomendara tratamiento para todos, nos propusimos hacerlo en Yambio —diagnosticar y tratar de inmediato—, queríamos crear un modelo que fuera replicable en otros sitios también afectados por el conflicto y con poco acceso a antirretrovirales. El objetivo era acercar todo lo posible el tratamiento al paciente.

La semana pasada, pude ver cómo mis compañeros movilizan cada día cinco clínicas para llegar a una población rural de 50.000 habitantes, ofreciendo al mismo tiempo diagnóstico y tratamiento. Todo comienza por la mañana cuando el equipo monta la tienda que más tarde se convertirá en clínica. Los trabajadores comunitarios comienzan a formar grupos para explicar lo que hacemos, se adentran en la comunidad cantando la canción Diagnóstico y tratamiento o se acercan al mercado donde toda la gente va a vender o comprar. Algunos miran de lejos y no se acercan, el estigma alrededor del sida es aún muy grande, otros se animan y se aproximan, hay quien viene con su pareja, hay mujeres embarazadas y madres con niños pequeños; preguntan, son informados, hasta que se atreven a entrar en la tienda que en unas horas puede cambiarles la vida.

Desde mediados de julio de este año, alrededor de 4.500 personas se han hecho el test del VIH y 140 han sido diagnosticadas como VIH-positivas. El 90% de ellas ha aceptado comenzar el tratamiento que les ayudará a prolongar sus vidas, a disminuir la transmisión del virus a sus parejas o hijos; y en algún momento a reducir la incidencia de VIH en esa población. Durante este período una de las zonas fue atacada por los rebeldes, dejando a 23 pacientes que estaban en tratamiento sin seguimiento porque nuestros equipos no podían desplazarse hasta allí. Sin embargo, la presencia de trabajadores comunitarios de la zona nos permitió implementar un plan de contingencia distribuyendo kits de medicamentos para evitar que interrumpieran su tratamiento; una gran victoria cuando somos capaces de mantener la atención en un cambio brusco de contexto.

Con las nuevas recomendaciones de la OMS tenemos una oportunidad de oro para poder aumentar el acceso a tratamiento antirretroviral también en contextos afectados por conflicto armado y en los países que se han quedado a la cola de los últimos avances en la lucha contra el sida. En los próximos días mundiales de sida, queremos poder celebrar que las buenas noticias llegan a todas las personas VIH-positivas. Por ejemplo, que en el 90% de estos países, con baja cobertura de ARV, se trata a un 90% de las personas con el VIH. ¿Imposible? Con la voluntad y el compromiso de la comunidad internacional y la implementación de modelos buenos y simples, sabemos que se puede.

FUENTE: EL PAIS: http://elpais.com/elpais/2015/11/30/planeta_futuro/1448898825_180381.html 

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