Las donaciones contra el sida bajan y las infecciones crecen en 74 países

Los expertos alertan de que la meta de acabar con la epidemia no se podrá conseguir a no ser que se incrementen los fondos para luchar contra el VIH

“El sida sigue con nosotros porque valoramos más unas vidas que otras. Valoramos más a los blancos que a los negros, a los hombres que a las mujeres, a los heterosexuales que a los homosexuales, a los adultos que los adolescentes”. Con estas palabras, la actriz y activista Charlize Theron abría la 21ª Conferencia Internacional de Sida, que comenzó este lunes en Durban (Sudáfrica). “¿Por qué no acabamos ya con una enfermedad que es 100% prevenible?”, se preguntaba. No hay una sola respuesta, pero sí una fundamental: por falta de recursos.

Se necesita más dinero para conseguir la meta global de acabar con la pandemia en 2030. Sin embargo, las donaciones internacionales cayeron en 2015 por primera vez en cinco años, según un estudio de ONUsida que se ha presentado este martes en Durban. Pasaron de 8.600 millones de dólares (7.774 millones de euros) a 7.500 entre 2014 y 2015. En este siglo solo se había producido otra bajada: en 2010.

Las razones son varias. Desde el tipo de cambio del dólar, que hace que con cantidades similares el resultado sea menor, hasta la crisis de refugiados, que propicia que algunos países cambien de prioridades en sus presupuestos. 13 de los 14 donantes examinados para el estudio han aportado menos. Entre los países que sufragan al Fondo Global, la institución que canaliza los recursos para luchar contra el sida, la malaria y la tuberculosis en el mundo, ya no está España, que no aporta ni un euro desde 2011.

La buena noticia es que los países receptores de ayuda sí están incrementando sus presupuestos para enfrentarse al VIH. De ellos depende el 57% del total: 20.200 millones de dólares. Pero la cifra sigue estando por debajo de las estimaciones de la ONU para poder acabar con el sida: entre 22.000 y 24.000 millones.

“Si no se continúan aumentando los fondos va a ser imposible que los alrededor de 20 millones de personas seropositivas que no reciben tratamiento lo hagan”, asegura Chris Bayrer, presidente de la conferencia. Según un estudio publicado este martes en The Lancet, solo un 41% de los 38,8 millones de portadores del VIH recibe los antirretrovirales que les permiten hacer una vida normal y reducir drásticamente el riesgo de contagiar a otras personas. Si se mira con perspectiva, es un espectacular crecimiento sobre el 2% que accedía a los fármacos en 2000, pero sigue lejos de la meta para frenar la epidemia.

La estrategia de la comunidad internacional es la conocida como 90-90-90: lograr que un 90% de personas que vive con VIH conozca su diagnóstico, que un 90% de estos puedan acceder al tratamiento y que un 90% de ellos tenga un nivel de carga vírica indetectable en plasma. “Estamos preocupados por no poder conseguirlo. La ciencia necesaria está ahí, pero faltan los recursos”, asegura Linda-Gale Bekker, presidenta electa de la Sociedad Internacional de Sida (IAS, por sus siglas en inglés).

La idea es continuar el buen camino en el que transita la lucha contra la sida desde hace años. Las muertes continúan cayendo y también las infecciones, si bien solo en un 0,7% anual en la última década, mientras que entre 1997 y 2005 la bajada era del 2,7%. El mismo estudio publicado el martes en Lancet alerta de que en 74 países las nuevas infecciones de VIH han crecido desde 2005. Entre ellos destacan Egipto, Paquistán, Kenia, Filipinas, Camboya, México y Rusia.

“Este estudio muestra que la epidemia de sida no está superada y que el VIH continúa siendo una de las mayores amenazas para la salud en nuestro tiempo”, asegura Baron Peter Piot, director de la London School of Hygiene and Tropical Medicine. “La cifra continua de dos millones de nuevas infecciones cada año representa un fracaso colectivo que necesitamos solucionar incrementando los esfuerzos en prevención y con más inversión para la investigación en una vacuna”, continúa.

En opinión de los autores del estudio, a pesar de grandes éxitos contra el sida en los últimos años, como la prevención de la transmisión del VIH de madre a hijo, el progreso en la reducción de nuevas infecciones ha sido “lento”. “El reto 90-90-90 es complicado y necesitamos continuar con los esfuerzos de los Gobiernos y las agencias internacionales en los próximos 15 años para acabar con el sida en 2030”, concluyen.

Fuente El País: http://elpais.com/elpais/2016/07/19/planeta_futuro/1468934294_890740.html 

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