Curar la hepatitis C reduciría el riesgo de desarrollar diabetes en personas españolas coinfectadas por el VIH

La reducción de la mortalidad tras la curación haría necesario ampliar el acceso al tratamiento de la hepatitis C de las personas coinfectadas.

Según un estudio español publicado en Hepatology, las personas coinfectadas por VIH y el virus de la hepatitis C (VHC) que logran curar su infección hepática verían reducido su riesgo de desarrollar diabetes, pero no el de padecer enfermedades cardiovasculares, cáncer o enfermedades definitorias de sida. También se observaría una tendencia no significativa hacia un menor riesgo de insuficiencia renal entre estas personas. Los datos del estudio, que contó con una cohorte de 1.625 españoles, provienen del período comprendido entre los años 2000 y 2008.

Además del daño hepático, la infección por el VHC también puede conllevar manifestaciones extrahepáticas tales como la diabetes, algunos tipos de linfoma no Hodgkin o insuficiencia renal, entre otras. Dicha infección también se relaciona con el desarrollo de problemas de tipo cardiovascular.

En personas monoinfectadas la curación de la hepatitis C ha evidenciado la capacidad de reducir el riesgo de desarrollar diabetes, insuficiencia renal y enfermedad cardiovascular, pero en personas coinfectadas por VIH y VHC dicha relación está por confirmar.

Para ahondar en este tema, los autores del presente estudio examinaron la incidencia de diversas enfermedades extrahepáticas en personas con VIH y VHC tratadas entre los años 2000 y 2008 con interferón y ribavirina en 19 centros médicos españoles. Los criterios de inclusión -aparte de la coinfección- fueron tener un recuento de CD4 superior a 200 células/mm3, no ser usuario activo de droga inyectables y encontrarse en tratamiento antirretroviral estable o no tener experiencia en tratamientos del VIH.

La cohorte de participantes estuvo formada finalmente por 1.625 personas. El 75% eran hombres. La mediana de la edad era de 40 años. En el 70% de los participantes se contaba con datos de una biopsia hepática realizada en el momento de la inclusión. En el 38,6% de dichas biopsias las personas presentaban fibrosis avanzada o cirrosis hepática (estadios F3 o F4 según la escala Metavir).

Las prevalencias de diabetes (2,9%) y de insuficiencia renal crónica (0,2%) fueron bajas en el momento de la inclusión.

El 86,5% recibieron tratamiento con interferón pegilado (α2a o α2b) y ribavirina y el resto interferón α y ribavirina.

El 38% de los integrantes de la cohorte alcanzó respuesta virológica sostenida (RVS, sinónimo de curación, que viene definida por tener carga viral indetectable del VHC a las 24 semanas de finalizar el tratamiento). El 2,5% de los integrantes de la cohorte alcanzó dicha RVS tras un fracaso previo del tratamiento.

Tras la finalización del tratamiento, los participantes iniciaron un período de seguimiento que se prolongó hasta una mediana de 5,4 años. El 16,2% de los no respondedores al tratamiento y el 11,8% de las personas que se curaron fueron perdidos durante el seguimiento.

El análisis mostró que la curación conllevó reducciones muy sustanciales en el riesgo de fallecer (cociente de riesgos instantáneos [HR, en sus siglas en inglés]: 0,36; intervalo de confianza del 95% [IC95%]: 0,24-0,54; p <0,001), en el riesgo de fallecimiento por causas hepáticas (HR: 0,13; IC95%: 0,06-0,28; p <0,001) y en el de experimentar enfermedades definitorias de sida (HR: 0,37; IC95%: 0,17-0,79; p= 0,01).

Durante el seguimiento del total de los participantes, los eventos no hepáticos ni definitorios de sida más frecuentes fueron cáncer (6,2% de los participantes), diabetes mellitus de tipo 2 (6%), eventos de tipo cardiovascular (5,6%), infecciones no definitorias de sida (5%), eventos óseos (3,5%) y eventos renales graves (2%). Aunque, en general, la frecuencia de este tipo de eventos no fue inferior entre quienes se habían curado de la infección por VHC, dos tipos de eventos sí que fueron significativamente inferiores entre estas personas: la diabetes mellitus de tipo 2 y los eventos de tipo renal.

Así, el 3,7% de las personas que lograron curar la hepatitis C y el 7,5% de aquellas que no lo lograron desarrollaron diabetes mellitus de tipo 2 (HR: 0,57; IC95%: 0,35-0,93; p= 0,024). En lo relativo a la frecuencia de eventos de tipo renal (insuficiencia renal, necesidad de diálisis y/o trasplante renal) esta fue del 0,1% entre los curados y del 2,7% entre los no curados (p=0,015). Sin embargo, la reducción de riesgo renal significativa se perdió al realizar un análisis multivariable.

El análisis también observó una tendencia hacia una mayor frecuencia de eventos cardiovasculares entre quienes se curaron de la hepatitis C (HR: 1m57; IC95%: 0,99-2,50); p=0,056).

Los investigadores señalaron que sus hallazgos apuntarían hacia la necesidad de ofrecer de forma inmediata el acceso al tratamiento frente al VHC a todas aquellas personas coinfectadas por VIH y VHC con resistencia a la insulina o diabetes mellitus de tipo 2. Además, la reducción en la mortalidad observada en las personas coinfectadas que curaron su hepatitis C pondría de manifiesto la necesidad de prescribir de forma inmediata el tratamiento contra la hepatitis C a todas las personas coinfectadas, independientemente del grado de progresión de la enfermedad hepática .

Fuente GTT-VIH: http://gtt-vih.org/actualizate/la_noticia_del_dia/06-02-17 

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