La vía y la frecuencia de las inmunizaciones, claves en la eficacia de una vacuna frente al VIH

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Un estudio consigue inducir una potente respuesta inmunitaria en primates al optimizar dichos parámetros de administración de la vacuna.

Un equipo de investigadores de EE UU ha demostrado en un estudio con primates que la forma de administración de la vacuna contra el VIH -con inoculaciones por vía subcutánea y un mayor intervalo de tiempo entre cada una de dichas inoculaciones- fue el principal factor que contribuyó al aumento de la eficacia de la vacuna y a la generación de anticuerpos ampliamente neutralizantes, considerados un elemento clave para conseguir una respuesta inmunitaria potente. Los autores consideran que los resultados de su estudio con primates no humanos, publicado en la revista Immunity, pueden acercarnos al desarrollo de una vacuna eficaz contra el VIH y esperan realizar pronto los estudios en humanos

Las candidatas a vacunas empleadas en su estudio contenían trímeros proteicos artificiales (también conocidos como trímeros recombinantes) que tratan de imitar lo más fielmente posible las protuberancias presentes en la superficie del VIH. Las protuberancias en la superficie viral están compuestas realmente por proteínas idénticas gp120/gp41 unidas entre sí. Esta estructura es lo que se conoce como trímero. El VIH contiene aproximadamente una docena de estas estructuras.

En estudios previos realizados en primates no humanos, los trímeros no obtuvieron buenos niveles de fiabilidad. Las respuestas inmunitarias inducidas en los animales, aunque eran del tipo adecuado, no resultaron demasiado potentes y en algunos casos no se observó ningún tipo de respuesta. Esto llevó a cuestionar si el inmunógeno sería capaz de generar de forma consistente una respuesta inmunitaria eficaz en todas las personas dentro de un estudio clínico.

En consecuencia, se probaron diversas variaciones en los trímeros y los protocolos de inmunización en un esfuerzo por inducir una respuesta potente en lo relativo a la producción de anticuerpos neutralizantes.

La administración de la vacuna de forma subcutánea (en comparación con la vía intramuscular, más convencional) y espaciar las inoculaciones 8 semanas (en lugar del intervalo más frecuente, de entre 4 y 6 semanas) se tradujo en la generación de una potente respuesta inmunitaria funcional en todos los animales.

Por otro lado, también se observó que el uso de un dispositivo conocido como bomba osmótica -que permite administrar de forma progresiva la vacuna a lo largo de un período de dos semanas- dio como resultado la inducción de los títulos de anticuerpos neutralizantes más elevados jamás medidos después de inmunizaciones con trímeros recombinantes en primates no humanos. A pesar de que las bombas osmóticas no suponen una forma práctica de administrar vacunas, su uso permitió poner de relieve que la forma de administración de las vacunas tiene un efecto sobre la eficacia muy superior al previsto por los autores. El siguiente paso será probar estos hallazgos en humanos.

Los autores consideran que los resultados de este estudio pueden constituir una importante contribución en la búsqueda de una vacuna contra el VIH. También afirman que han trabajado con candidatas a vacuna muy prometedoras y esperan que una de ellas se pruebe en humanos en 2018.

El VIH ha ido perdiendo preeminencia en los titulares de prensa debido fundamentalmente a que el tratamiento antirretroviral ha convertido esta infección en una enfermedad crónica y manejable. Sin embargo, apenas la mitad de las aproximadamente 36,7 millones de personas que se estima viven con el VIH en el mundo cuentan con acceso a la medicación necesaria para controlar el virus. Mientras tanto, la tasa de nuevas infecciones se ha mantenido a pesar de los esfuerzos, lo que pone de relieve la necesidad de contar con una vacuna preventiva.

Fuente gTt-VIH: http://gtt-vih.org/actualizate/la_noticia_del_dia/05-07-17 

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